REIVINDICACIÓN DE COMPETENCIAS EN EL TRABAJADOR SOCIAL PENITENCIARIO.

La pasada semana empezamos una tarea que me parece fundamental para conocer mejor la figura profesional del trabajador social penitenciario: aplicar a quienes hemos ejercido nuestra actividad laboral en las prisiones algunas competencias que solicitan en muchas ofertas de empleo de trabajador social.
A través de dicho ejercicio pusimos de relieve que el trabajador social posee muchas de esas competencias tan habituales en los referidos anuncios de empleo tales como capacidad de planificación y organización, capacidad de resolución y propositiva y la orientación a resultados.
Hoy vamos a finalizar el tema planteado haciendo la mencionada comparación con más competencias profesionales.
Así, por ejemplo, cada vez se exige más al trabajador social que sea capaz de desarrollar su trabajo en equipo. Competencia profesional que está, sin duda, presente en el trabajador social penitenciario ya que éste desarrolla su tarea como parte de Equipos Técnicos( junto a Psicólogos, Educadores y Juristas) que se responsabilizan de atender las demandas de los internos de uno o más módulos en sus diferentes vertientes profesionales como corresponde a todo equipo multidisciplinar. Dentro del ámbito penitenciario, este hecho queda resulta más evidente al ser muy frecuente las reuniones entre todos los miembros del Equipo para preparar las Juntas de Tratamiento a las que, por regla general, aquellos tienen la obligación de acudir o para tratar casos puntuales o demandas concretas de algún recluso.
La resolución de conflictos es otra competencia muy habitual entre las que se solicitan en una oferta de empleo de trabajador social. Quienes hemos trabajado en el contexto penitenciario como trabajadores sociales somos conscientes de que los conflictos en el mismo son muy normales puesto que el colectivo al que atendemos suele tener una urgencia en la resolución de las demandas que presentan que, dada la gran cantidad de tarea que debemos resolver simultáneamente, resulta totalmente inviable. Este hecho puede dar lugar a alguna situación de cierto conflicto en nuestra comunicación con los internos ya que ellos, no pocas veces, ven que su demanda debe ser resuelta muy inmediatamente; esto también puede ocurrir en nuestro contacto con sus familiares( algo que se enfatiza ya que somos los únicos profesionales que los atendemos personal y telefónicamente).
Adaptarse en el aprendizaje de los diferentes procedimientos que marcan el ejercicio de una profesión es otra competencia que quisiera añadir y que el trabajador social penitenciario está muy habituado a ponerla en práctica ya que desarrollamos nuestra labor en un contexto con frecuentes cambios de normativas, procedimientos,...que, indudablemente, influyen en la forma de realizar nuestra tarea. Es más...el penitenciario es, sin duda, el contexto laboral donde más he experimentado esta realidad.
Espero que, con estas dos publicaciones, el conjunto de los lectores de este blog en general y los trabajadores sociales, en particular, puedan tomar más conciencia de que prácticamente todas las competencias profesionales que solicitan en una oferta de trabajador social general ESTÁN MUY PRESENTES EN UN TRABAJADOR SOCIAL PENITENCIARIO. 

Javier Ramírez González, trabajador social penitenciario con más de 8 años de experiencia.


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