DÍA A DÍA DEL TRABAJADOR SOCIAL PENITENCIARIO EN EL RÉGIMEN ORDINARIO.

Hemos visto en las publicaciones anteriores todo lo relacionado al quehacer del trabajador social en el régimen ordinario de un Centro Penitenciario con un detenido análisis en lo que respecta a la normativa, los conceptos y las características de esta complicada tarea.
Pero....¿ hemos pensado en qué consiste el día a día laboral de estos profesionales?. Evidentemente la respuesta a esta cuestión no puede  ni debe ser genérica puesto que depende de cuestiones tan esenciales como, por ejemplo, el Centro Penitenciario en cuestión, número de internos que permanecen en él o la organización del mismo.
El trabajador social de una prisión que desarrolla su labor dentro del régimen ordinario debe atender las peticiones que, presentadas por los reclusos, tengan relación con su ámbito profesional. Las mismas pueden tener que ver con:
1.Relaciones de los internos con sus familiares.
2.La actualización o renovación de su documentación básica(DNI, por ejemplo) o temas bancarios.
3.Aquellas que puedan estar vinculadas con su posible contacto con otros profesionales como los notarios.
4. Las asociadas a algún aspecto del estudio de permisos ordinarios de salida que solicitan cuando les corresponden o de los pertinentes estudios de revisiones de grado( acogida, solicitudes de traslado).
5. Cuestiones más urgentes como pueden ser aquellos aspectos relacionados con las solicitudes de permisos extraordinarios de salida que pueden plantear los internos.
Como hemos dicho en anteriores publicaciones, el contacto entre el recluso y el trabajador social es bastante frecuente ante la enorme diversidad de peticiones que aquel puede presentar. Respecto a esta cuestión cabe destacar que, en un Centro Penitenciario, cualquier profesional se puede encontrar con diferentes tipos de reclusos. En este sentido, cabe señalar que un trabajador social puede tener en el módulo donde trabaja, internos que realizan continuamente todo tipo de solicitudes y otros que, por el contrario, pasan bastantes desapercibidos.
En el contacto personal entre trabajador social y reclusos el aspecto más enriquecedor, al menos personalmente para mí, es la labor de escucha, asesoramiento humano y apoyo que nosotros como profesionales podemos prestar a unos internos que, por encima de todo, son personas y tienen su derecho y su dignidad. 
Estoy convencido de que esto último es enriquecedor, personal y profesionalmente hablando, para aquellos trabajadores sociales que hemos tenido la fortuna de trabajar en el medio penitenciario.

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