¿ POR QUÉ ES IMPORTANTE UN BUEN TRABAJO EN EQUIPO?.
En la entrada de la semana pasada hicimos una síntesis introductoria acerca del papel del trabajador social dentro de los equipos interdisciplinares que trabajan en un Centro Penitenciario.
A continuación vamos a abordar esta cuestión de una forma diferente pero que, igualmente, va a mostrar la importancia del trabajador social en su actividad laboral diaria dentro de un contexto profesional tan complejo como el de las prisiones.
El equipo interdisciplinar es un grupo de profesionales de distintas disciplinas unidos por un objetivo común y que se desenvuelven por y para el logro del mismo, proporcionando cada uno de ellos sus conocimientos teóricos y prácticos concretos de su profesión.
Dentro de un entorno penitenciario el equipo técnico, del que forma parte un trabajador social, es una unidad de estudio, propuesta y ejecución de los programas individualizados de tratamiento de los internos que permanece a disposición de la Junta de Tratamiento.
Sin obviar las competencias de los restantes profesionales que componen estos equipos, el trabajador social tiene una importancia singular en el mismo puesto que es el profesional que hace de enlace con el exterior lo cual le lleva a permanecer en continuo contacto con los Servicios Sociales Comunitarios o Especializados y con otras entidades vinculadas con la materia en cuestión.
Este hecho influye en elementos básicos del tratamiento de los internos como el trabajo, los permisos de salida, las salidas al exterior o las actuaciones a nivel familiar que se puedan programar.
El destacado papel que cumple un trabajador social dentro de un equipo interdisciplinar penitenciario no significa que no deba prestar atención a todas aquellas variables no simplemente sociales que deban estar presentes en la observación de todo interno como su personalidad, su historial delictivo, la duración de sus penas, su historial individual o los recursos, facilidades o dificultades existentes en cada caso y momento de cara al éxito del tratamiento.
Precisamente el trabajador social no debe olvidar que la observación de un interno será más completa si tiene en consideración todas las variables existentes en el mismo y, para ello, es indispensable que mantenga un contacto fluido con sus compañeros del equipo interdisciplinar.
Esta necesaria fluidez debe partir de un objetivo común que nos une a todos los miembros de estos equipos: el tratamiento de cada interno. Precisamente, por la complejidad que encierra el medio penitenciario, no mantener esta comunicación coordinada haría perder información trascendental acerca del día a día de cada recluso.
A modo de conclusión, por mi experiencia en el mundo penitenciario, veo factible promover con nuestros compañeros de equipos intercambios de opiniones sobre cuestiones que afectan al día a día de los internos. Esta opción facilita esa fluidez, ese intercambio de información imprescindible para que el trabajo en equipo sea eficiente.
A continuación vamos a abordar esta cuestión de una forma diferente pero que, igualmente, va a mostrar la importancia del trabajador social en su actividad laboral diaria dentro de un contexto profesional tan complejo como el de las prisiones.
El equipo interdisciplinar es un grupo de profesionales de distintas disciplinas unidos por un objetivo común y que se desenvuelven por y para el logro del mismo, proporcionando cada uno de ellos sus conocimientos teóricos y prácticos concretos de su profesión.
Dentro de un entorno penitenciario el equipo técnico, del que forma parte un trabajador social, es una unidad de estudio, propuesta y ejecución de los programas individualizados de tratamiento de los internos que permanece a disposición de la Junta de Tratamiento.
Sin obviar las competencias de los restantes profesionales que componen estos equipos, el trabajador social tiene una importancia singular en el mismo puesto que es el profesional que hace de enlace con el exterior lo cual le lleva a permanecer en continuo contacto con los Servicios Sociales Comunitarios o Especializados y con otras entidades vinculadas con la materia en cuestión.
Este hecho influye en elementos básicos del tratamiento de los internos como el trabajo, los permisos de salida, las salidas al exterior o las actuaciones a nivel familiar que se puedan programar.
El destacado papel que cumple un trabajador social dentro de un equipo interdisciplinar penitenciario no significa que no deba prestar atención a todas aquellas variables no simplemente sociales que deban estar presentes en la observación de todo interno como su personalidad, su historial delictivo, la duración de sus penas, su historial individual o los recursos, facilidades o dificultades existentes en cada caso y momento de cara al éxito del tratamiento.
Precisamente el trabajador social no debe olvidar que la observación de un interno será más completa si tiene en consideración todas las variables existentes en el mismo y, para ello, es indispensable que mantenga un contacto fluido con sus compañeros del equipo interdisciplinar.
Esta necesaria fluidez debe partir de un objetivo común que nos une a todos los miembros de estos equipos: el tratamiento de cada interno. Precisamente, por la complejidad que encierra el medio penitenciario, no mantener esta comunicación coordinada haría perder información trascendental acerca del día a día de cada recluso.
A modo de conclusión, por mi experiencia en el mundo penitenciario, veo factible promover con nuestros compañeros de equipos intercambios de opiniones sobre cuestiones que afectan al día a día de los internos. Esta opción facilita esa fluidez, ese intercambio de información imprescindible para que el trabajo en equipo sea eficiente.

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